LA MODA COMO HECHO POLÍTICO. Reflexión sobre uno de los sectores de la economía creativa

Por: Paula Trujillo (@PaulaTrujilloPT)

 

* Imagen: Estudiantes de Moda, curso 2016, cortesía de la University of the Fraser Valley

 

Moda y Economía creativa: Sistema Moda

 

En una mano la tarjeta de la Alcaldía de París con la fotografía en portada de la increíble robe du soir de Madeleine Vionnet (1932), Entidad que no sólo alojaba sino que invitaba a descubrir la exposición Paris Haute Couture (2013) afirmando que “la alta costura es una disciplina francesa por no decir parisina por excelencia”. Más allá del capital asiático que hoy opera detrás de las grandes casas de moda, Francia y sus Instituciones público-privadas saben que detrás de las marcas icónicas su Sistema se viste de turismo de lujo, shopping, y ventas de vino, cosmética y lentes. En la otra mano la información completa de la exposición a la que invitaba la Generalitat de Catalunya titulada Barcelona Prêt-à-Porter 1958-2008: Medio Siglo de Industria y Moda, la cual estuvo casi un año en el Palau Robert (2013-2014) con renovaciones periódicas sumando más de 300 piezas. El gobierno regional sabe de la importancia de su implicación en la reactivación de un sector de la economía creativa que ha sido clave en la historia y presente de este territorio.

 

En simultánea hojeo un artículo de la prensa británica que anuncia los planes del Gobierno inglés para estimular de nuevo su Sistema Moda como parte integral de su economía creativa: ya han hecho en buena medida la tarea con su capital creativo pero ahora quieren incentivar la reindustrialización del sector. En Reino Unido la moda es la industria creativa que más empleos genera (más de 816 mil personas según Oxford, es decir el 2,8% del empleo del País), creando tantos como las telecomunicaciones, la publicidad y la industria automovilística, juntas.

 

Sobre mi mesa de trabajo varios textos, noticias, imágenes y vivencias recientísimas. En Nueva York pude ser testigo de la gestión del Fashion Institute of Technology (FIT) y del Council of Fashion Designers of America (CFDA) impulsando el nuevo programa Fashion Fund, así como de las nuevas decisiones del Fashion Week, y de las activaciones permanentes de todo tipo como la exposición de Jean Paul Gaultier en el Brooklyn Museum (de museografía magistral).

 

China anuncia que su presencia en la Exposición Universal del 2015 en Milán girará alrededor de la moda, aunque el eje del evento será la alimentación, dos sectores muy importantes dentro de la economía creativa en dicho país. Será su manera de decirle al mundo que pronto será destino tanto de consumo como de producción premium y lujo presentando la ciudad de Shanghai como la próxima capital mundial de la moda a través del proyecto The Fashion Food.

 

Por su parte,  Brasil ha incluido la moda dentro de la ley de incentivos culturales -Ley Rouanet- con un presupuesto total de 700 millones de dólares, y organiza eventos mundiales para presentar en conjunto sus industrias creativas como el que realizó en Nueva York el año pasado bajo el título BeBrasil.

 

Moda y economía creativa: desarrollo territorial

 

Casos en distintas regiones del planeta que lejos de resolver el todo o ser la panacea,  sí evidencian el peso de la moda, su significancia como hecho político y la manera audaz y decidida como los grandes jugadores están moviendo sus cartas mientras uno se pregunta qué estamos haciendo con el mismo nivel de intrepidez y de voluntad de Estado en el resto de América Latina. Apuestas todas las que hemos mencionado que han comprendido que la lógica de Sistema Moda debe inscribirse en un compromiso general con la economía creativa de los territorios y sus Industrias Creativas y Culturales (ICC), de las cuáles ya no sólo empieza a hablarse en el globo por su aporte al PIB mundial sino por su dinamismo y por ser según muchos expertos uno de los segmentos con menor desempleo en el conjunto de la economía. 

 

Apostarle a un Sistema Moda no es sólo un nombre que se busca poner de “moda” o una frase que se repite de manera fácil, sino que debe llenarse de sustancia y que va más allá de medidas de proteccionismo o de estimular la producción de series cortas y hablar de vitrinismo.

 

El concepto obliga a respaldar al sector productivo tanto como al comercial o al de diseño, partes integrales dentro de las dinámicas de la economía creativa. Promover los fondos de inversión o el capital de riesgo bajo programas a la medida de incubadoras de moda –un proceso no de multitudes sino de esfuerzo concentrado–, sino seguirá la desilusión en unos casos y la mortandad en otros,  del talento creativo de nuestros países.

 

Una apuesta como ésta se expresa en espacios dedicados como lo fue en su momento el  Musée des Arts Decoratifs en El Louvre, o la relativamente reciente Cité de la Mode et du Design: Les Docks.

 

En los casos mencionados, entre otros tantos, tal apuesta por un Sistema Moda se acompaña por un tejido institucional sólido, del fuerte estímulo a las universidades e instituciones de formación con programas cada vez más especializados y una oferta en todos los eslabones, incluyendo pregrados completos, y la evolución de diplomaturas que son interesantes pero insuficientes,  hasta opciones de máster y MBA con la máxima rigurosidad.

 

Tal desafío incluye observatorios económicos que monitorean los resultados y dinámicas comerciales, pero que van más allá dando una mirada integral al Sistema, relevando el eslabón diseño que casi nunca se ha medido y que hoy es crucial, generando reportes, espacios de debate y, por ende, conciencia colectiva de la importancia estratégica de la Moda para los ecosistemas creativos y la economía creativa en general.

 

Este desafío exige por supuesto la construcción de canales de comercialización y de visibilidad como salones o ferias de negocios in-situ,  pero también llega a los mercados destino a través de multi-estrategias.

 

Un Sistema Moda exige espacios académicos de debate serios que no escondan simplemente la intención de promover un producto o servicio, y que temáticamente van desde los estudios sociológicos hasta miradas rigurosas al retail.  Implica también construir conocimiento en todos los ámbitos no sólo en los “más gustadores”; publicar continuamente sea cuál sea el formato, divulgar y propiciar debate público “puntiagudo”.

 

Así está pues el listón para hablar de Sistema Moda en nuestros países latinoamericanos. México, Chile, Colombia, Perú y Argentina contaron o cuentan con procesos en esta línea.  La clave para lograrlo: voluntad política de Estado, liderazgo institucional y un entendimiento realmente integral de las Industrias Creativas, de lo que un Sistema Moda exige y de lo que representa la Moda dentro de las economías creativas territoriales.